El jardin de las delicias

El jardin de las delicias
El Bosco

domingo, 1 de septiembre de 2013

El caracol



Casita que se arrastra en los días lluviosos. Rastro de plata. Antigua deidad que al ver la rapidez del mundo, prefirió arrastrarse sin prisa. Mirada de cuatro espejos, piel de jabón. Te vuelves obscuro con el fervor de la tierra que te acompaña. Tan vulnerable como un niño pequeño.  Caracol de Jardín, embajador del subsuelo que sale a dialogar con los mortales.
La espiral te acompaña, se torna como el bronce a pesar de lo frágil que es ése tu escudo que cubre todo tu corazón coraza. A la llegada del intruso te escondes en tu castillo. Te pongo en el bolsillo de mi camisa y te llevo a un lugar mejor; allá dónde la humanidad no podrá pisotearte en su descuido.
Caracol de epifanías, transitas taciturno sin rumbo fijo. Marcas de ti todas las superficies, como gotas de agua el filo de las hojas.